
Opel nos enseña sus mejores técnicas de camuflaje para despitar a los “paparazzi” sobre cómo lucirán sus futuros modelos
Por Roberto Pérez S.
Al igual que las
grandes celebridades del mundo des espectáculo, el deporte y la
política, la industria automotriz cuenta con sus propias “estrellas”,
las cuales son acechadas en todo momento por los “paparazzi” del
asfalto. Se tratan de los futuros modelos que lanzarán próximamente las
distintas marcas automotrices, y que al momento de salir a sus pruebas
de evaluación y recorrido son “cazados” in fraganti por las cámaras
indiscretas de las distintas revistas especializadas para dar a conocer
a sus lectores los modelos que ponen a punto los diferentes fabricantes
de autos para lanzarlos al mercado en un futuro cercano.
Ante estos hechos, la
firma alemana Opel –perteneciente a General Motors- ha decidido
compartirnos sus secretos del arte del camuflaje de sus prototipos, y
para ello ha elegido como protagonista a su futuro modelo Insignia, el
cual reemplazará al actual Vectra y hará su debut mundial el próximo
mes de julio en el Salón Internacional del Automóvil de Londres.
Guerra a los “paparazzi” del asfalto
Arjeplog,
Suecia, a pocos kilómetros del Círculo Polar Ártico. La temperatura
exterior ron-da los 35 grados centígrados bajo cero. Agazapado tras un
montículo de nieve y cubierto con una manta térmica de camuflaje, el
“cazador” apenas respira, porque hasta el aliento se congela. Lleva
horas de paciente espera y por fin, su “presa” está a punto de
aparecer; el ruido, aunque todavía lejano, la delata. Apunta al
horizonte con su arma, una cámara digital de última generación con un
potente teleobjetivo capaz de sacar primeros planos de todo lo que se
mueva a muchos metros de distancia. A través del visor de la cámara lo
ve llegar, envuelto en una nube de polvo blanco que contrasta con su
elaborado camuflaje, que lo hace parecer una mancha negra. Toca
disparar, y captar el mayor número de imágenes co-mo sea posible. Ya
habrá tiempo más adelante para evaluar si la “caza” ha sido fructífera.

Operativo: El camuflaje tiene que ser funcional, pues los ingenieros deben poder abrir el cofre para acceder al motor
No,
no es una situación ficticia. Laponia, donde entre enero y marzo los
lagos helados se convierten en improvisadas pistas de pruebas, es un
auténtico paraíso para los fabricantes de automóviles. Las condiciones
son ideales para realizar complejos test invernales de validación y
puesta a punto de sus nuevos modelos. Alaska, Suecia, Escandinavia… son
muchos los fabricantes que montan allí sus cuarteles generales, por lo
que no es extraño ver coches camuflados repletos de aparatos de
medición circulando por carreteras heladas que ponen a prueba todos los
sistemas del vehículo. Y los “paparazzi” lo saben bien.
Son
fotógrafos profesionales dedicados a la caza y captura de estos
prototipos, y someten a los fabricantes a un marcaje muy estrecho, no
importa dónde ni cómo. Si para las pruebas a altas temperaturas muchas
marcas desplazan a sus equipos de ingenieros y a sus “mulas” de pruebas
(término que se le da a los vehículos de evaluación) al Valle de la
Muerte en Arizona o a las polvorientas carreteras de Sudáfrica, allí
estarán. Incluso en las pistas de prueba privadas, o en los test de
larga duración en circuito, los “pararazzi” consiguen a menudo hacerse
un hueco para captar ese detalle desde detrás de una verja, esa
fotografía que permita intuir las líneas de un futuro modelo.

Cazado: Cualquier sitio
es bueno, pero los árboles son los mejores amigos de los “espías”
cuando tienen que apostarse a la espera de un vehículo camuflado.
No
es de extrañar, por tanto, que cuando hace ahora casi dos años le llegó
el turno de pasar a la fase de pruebas al Insignia, El nuevo sedán
mediano de Opel que hará su debut internacional el 22 de julio en el
Salón de Londres, los expertos en camuflaje de Opel llevaran preparando
ese día durante meses. El escenario era en el mítico trazado de
Nürburgring-Nordschleife, una exigente pista en la que Opel pone a
punto todos sus modelos. Con una carrocería completamente nueva y un
diseño escultural, el sucesor del Vectra está llamado a causar
sensación en su categoría. Pero la sorpresa no sería tal si se revela
con antelación.
El camuflaje es un factor primordial a la hora
de mantener la confidencialidad de un nuevo modelo cuando los primeros
prototipos abandonan las paredes de los bien protegidos centros de
diseño para rodar en las pistas de pruebas o en carretera abierta.
Porque aunque en la actualidad gran parte de los test se realizan
mediante simulación por ordenador o en bancos de pruebas cerrados,
resulta inevitable que llegue el día en el que el resultado de los test
han de ser validados, y para ello el nuevo vehículo debe probarse en su
hábitat natural, la carretera.

Enmascarado: Mediante añadidos postizos, se consigue aparentar un contorno completamente diferente al real.
Por ello, además de
ingenieros, especialistas en aerodinámica, técnicos de ergonomía o
diseñadores, también existen especialistas responsables de camuflar los
prototipos, una tarea que, en contra de lo que pudiera parecer, no es
nada fácil.
Para no perder tiempo en la
fase de desarrollo, el equipo responsable del camuflaje de los
prototipos empieza su trabajo cuando el nuevo vehículo todavía es sólo
una simulación en el computador o un modelo de arcilla. Junto con el
jefe de diseño y con los ingenieros, determinan las partes del nuevo
coche y los rasgos principales que deben mantenerse a salvo de los
fotógrafos espía.
Para el Insignia, se
diseño primero un “restyling”, un cambio de imagen que camuflaría los
prototipos destinados a pruebas de la mejor manera posible. Por
ejemplo, para disimular la parte posterior especialmente fluida y
elegante de una de las variantes de carrocería, se diseñó un apéndice
consistente en un pronunciado alerón trasero. Parte del trabajo se
realiza utilizando un modelo realizado en madera sobre el que se
prueban las piezas especiales de realizadas para camuflar los más de
200 prototipos que se prueba en la fase de pre-producción.

Estampado: Las
“escamas” ocultan la silueta; podrían pasar por el trabajo de un
auténtico artista. El prototipo esta listo para sus pruebas de
evaluación en carretera y ocultar las formas finales del modelo de
producción. Para cubrir otras
partes características de la carrocería se utilizaron componentes
diseñados y producidos utilizando el mismo proceso. Lógicamente, el
camuflaje de los primeros prototipos se realiza en una zona de trabajo
catalogada como de “alto secreto”, especialmente protegida.
Cuanto más feo, mejor
Para
esta primera parte de la operación camuflaje los expertos utilizan
adhesivo y láminas especiales a prueba de rasgaduras, que aseguran una
superficie suave y permanecen flexibles en rangos de temperatura que
van desde -40 a +70 grados centígrados. En otras zonas, estas láminas
se rellenan con una espuma especial modelable que permite cambiar el
contorno de la carrocería. Este material adhesivo también se utiliza
para disimular las líneas características de las ventanillas. La
policía alemana utiliza este tipo de láminas para sus coches patrulla,
aunque en colores verde y azul, no en color negro, como en los coches
de pruebas.
Para disimular otras superficies de la carrocería de
los prototipos se cubren de láminas de-coradas con motivos de alto
contraste. Durante años, lo normal en Opel era utilizar un decorado a
base de cuadros blancos y negros, simulando el tablero de un ajedrez.
Pero ahora esta técnica ha sido sustituida por los denominados
“Fishies”, figuras con forma de rombos alargados con los lados
redondeados que imitan bancos de peces, diseñadas para confundir la
lente de las cámaras que utilizan los “paparazzi”. Este trabajo pronto
será todavía más efectivo gracias a los “Flimmies”, un nuevo tipo de
camuflaje cuyo estampado crea un efecto parpadeante.

Protegido: Mister M, responsable de los vehículos camuflados en Opel, también prefiere permanecer en el anonimato.
Si tiene un logo Opel, no es un Opel
Todo
vale para despistar a los “espías”. Utilizar el emblema de otras marcas
para identificar a los prototipos es otro de los trucos más habituales
en el negocio del camuflaje. Por lo tanto, un coche de pruebas
camuflado con un logo de Opel y una placa de matrícula con las letras
GG (el código que se utiliza en Alemania para Groβ-Geray y
Rüsselsheim), casi con toda seguridad no es un Opel. También es una
práctica frecuente recurrir a elementos externos característicos de
otros modelos de la competencia: llantas, diseño de la parrilla
delantera, grupos ópticos…
Precisamente los faros y los grupos
ópticos posteriores son muy difíciles de camuflar. Y es que las
autoridades estipulan que para poder circular, un vehículo, aunque sea
un prototipo, debe conservar operativas todas sus funciones de
alumbrado, intermitentes y luz de freno. Desafortunadamente, los faros
y los grupos ópticos posteriores son unos de los principales elementos
que los diseñadores utilizan para hacer sus coches fácilmente
reconocibles, y por ello deben ser objetos de un camuflaje minucioso.
Para conseguirlo, los expertos en camuflaje pueden añadir simples
pilotos procedentes de tiendas de accesorios en la parte poste-rior del
coche, y fabrican componentes especiales para los faros delanteros.

Congelado: Test invernal del Opel Vectra.
Otro reto para los expertos en camuflaje es que los
distintos elementos utilizados deben ser desmontables. Para
determinadas pruebas, como las de acústica o aerodinámica, algunas de
las piezas que disimulan el estilo de la carrocería simplemente son un
estorbo. Por ello, muchos fabricantes son partidarios de grandes
postizos que pueden fijarse a la carrocería mediante velcro y cinchas
especiales. Opel se decantó por una solución diferente, ya que estas
grandes piezas postizas pueden desprenderse al circular a altas
velocidades, dañando el camuflaje y poniendo en peligro a otros
usuarios de la vía.
El camuflaje perfecto
El
principal punto débil de cualquier operación de camuflaje son los
técnicos asociados al vehículo de pruebas. Donde quiera que haya gente
involucrada existe el riesgo potencial de cometer un error, y al final
de un largo y duro trabajo, siempre existe la posibilidad de que el
camuflaje no esté fijado correctamente.
Para evitar estas
“meteduras de pata” por parte de los conductores de pruebas o los
ingenie-ros, Opel tiene un conjunto de reglas estrictas en lo referente
a los prototipos. Así, la regla 531 establece que los coches camuflados
no pueden parar en lugares públicos, por ejemplo mientras el conductor
toma un tentempié. Siempre hay que llevar a bordo una lona, ya que
incluso los fiables Opel en ocasiones sufren contratiempos durante la
fase de pruebas, en cuyo caso deben ser cubiertos de inmediato. Y en
carreteras públicas los prototipos siempre deben ir acompañados de un
segundo coche, para contar con ayuda a mano por si fuera necesario.

Agitado: La nieve crea un doble camuflaje (en la foto, el Opel Signum).
En desplazamientos de larga distancia, por ejemplo
cuando los prototipos se trasladan a Fin-landia para las pruebas de
conducción en nieve y hielo, Opel utiliza camiones cerrados co-mo medio
de transporte. Es la solución más segura, pues en el pasado, los
fotógrafos más atrevidos a menudo aprovechaban el momento en el que el
conductor del camión paraba a descansar o a comer para acercarse,
levantar la lona y tomar fotografías a su antojo.
¿Porqué ponen tanto empeño los fabricantes de autos en esconder sus futuros autos?
Pero,
¿por qué tanto esfuerzo? ¿Quién está detrás de las instantáneas que con
tanto ahínco persiguen los “paparazzi”? La industria del automóvil es
muy dinámica y tremendamente competitiva, y conocer los planes de
futuro de cualquier fabricante es de un gran interés pa-ra dos
colectivos en particular: los competidores y la prensa. Mientras que
para las marcas rivales es importante reaccionar lo antes posible ante
los nuevos productos con sus propias innovaciones, para la prensa estas
novedades son un valor añadido que atrae más lectores. Y en cierto
modo, no deja de ser una forma legal de espionaje industrial pues, al
fin y al cabo, las marcas rivales también se sirven de lo que publica
la prensa.
También hay mucho dinero en juego, pues el trabajo
de estos fotógrafos espía puede causar graves pérdidas económicas a un
fabricante. Hay que tener en cuenta que, aunque los plazos son cada vez
más cortos, prácticamente nada más lanzarse al mercado un nuevo modelo
comienza el trabajo de desarrollo de su sustituto, y a nadie le gusta
que se desvele un modelo con demasiada anticipación, sobre todo si el
anterior todavía está vigente.
Pillado: El Opel Astra cazado con un teleobjetivo de gran alcance.
Hay que tener en cuenta que una de las
características más importantes de un coche nuevo es su diseño
exterior. Es el que otorga al cliente la primera impresión que obtiene
del coche, define la imagen de marca para el público, y a menudo
permite hacer juicios de valor sobre las posibles innovaciones
tecnológicas que encontraremos bajo la carrocería.
Por estos
motivos, ocultar el diseño de los nuevos modelos a los más entrometidos
se ha convertido en todo un arte para los departamentos de desarrollo
de todos los fabricantes durante las pasadas décadas.
Cazadores de prototipos: el azote de los expertos en camuflaje
El
principal oponente de los expertos en camuflaje son los “cazadores de
prototipos”, fotó-grafos especializados o “paparazzis”. Se conocen al
dedillo las carreteras preferidas por los fabricantes para probar sus
coches en las más diversas situaciones, y lo mismo se esconden tras un
cactus que se suben a un árbol, o rastrean la ruta que siguen las
caravanas de pruebas para aprovecharse de cualquier imprevisto o de
algún despiste.
Juegan al “gato y al ratón”, aunque afrontan
una competencia que va en aumento, la de los amateurs que con
frecuencia capturan por casualidad una fotografía con sus cámaras de
aficionado o incluso con la cá-mara de sus teléfonos móviles, aunque
muchas de esas fotografías que aterrizan en las me-sas de los
directores de revistas especializadas son modelos de producción que lo
único que tienen de especial es que no están a la venta en el país de
la persona que toma la fotografía, y por ello parecen exóticos o
misteriosos.

Variado: Los diversos camuflajes también son un reflejo del paso del tiempo (en la imagen, Opel Astra).
En el otro extremo, los fotógrafos profesionales
pueden conseguir sumas de hasta cinco cifras, en función de la marca o
la calidad de la imagen y la cantidad de camuflaje que lleve el
prototipo. Estos son los principales ingresos de un pequeño colectivo
especializado conoci-do como los “photoshoppers”. En el pasado,
diseñadores artísticos bien entrenados se servían de las fotografías de
los coches camuflados para dibujar imágenes muy aproximadas al modelo
final. En la actualidad, el Photoshop ha sustituido a las ceras y a la
tinta china, y son los artistas del retoque por computador los que
crean imágenes muy reales de los nuevos modelos.
Restaurado:
Es importante que el camuflaje se pueda eliminar fácilmente. Hay que
entregar el coche al equipo de pruebas completamente inmaculado.
Como ayuda, además de las fotografías de los
prototipos camuflados cuentan con los “concept cars” que las marcas
muestran en los salones del automóvil para testar la reacción del
público, o para despertar inquietud ante la llegada de futuros modelos
de producción.
Fuente: Vision Automotriz Magazine http://www.visionautomotriz.com.mx